Mirando el Facebook de Pablo Otín, el fotógrafo del Alto Aragón, me he encontrado con esta fotografía de Serafín Bo... (no pongo el apellido completo porque igual la familia no lo veía bien; pero fue un icono de las noches de esta ciudad como lo era "El Lejía", "Molano", Bombardino", etc. Y por lo mismo difumino su cara en esta foto de Pablo Otín).
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| Serafín es el del Jersey, osea el de la izquierda |
Yo lo conocí cuando todavía no estaba tan "aventado". Con los años perdió bastante el norte, hasta que una mujer gallega apareció por Huesca, se enamoró de él y se lo llevó para Galicia. Siempre se dice que una mujer puede volver loco a un hombre. En el caso de Serafín fue justo al revés: aquella gallega consiguió devolverle parte del juicio. Aunque, pensándolo bien, aquel estado de felicidad permanente en el que parecía vivir antes quizá desapareció con el matrimonio...
Al ver la foto me ha venido a la memoria una anécdota de una noche de patrulla.
Era la época en la que Eduardo Almejide era gobernador civil. Nos obligaban a hacer redadas por los bares del Tubo junto con la Policía Nacional. Es una etapa de la que no guardo ningún orgullo. Entrábamos en los bares pidiendo documentación y cacheando a la gente, y hoy, visto con perspectiva, me avergüenzo bastante de aquello, aunque no podíamos negarnos salvo riesgo de expediente disciplinario, y cuando uno vive del sueldo no puedes jugártela.
Aquella noche nos tocó el casco viejo. En la parte alta de la plaza de los Fueros, junto a la fachada sur del bar La Estrella, había un grupo de jóvenes. Uno de los policías nacionales, que había venido de Jaca y parecía tener muchas ganas de protagonismo, decidió que había que cachearlos.
Allí estábamos, con la plaza llena de gente, haciendo registros que hoy serían difícilmente justificables.
Mientras uno de los policías cacheaba a uno de los muchachos, agachado con la cabeza casi a la altura de su cintura, al chico se le escapó un sonoro pedo que retumbó por toda la plaza.
Las carcajadas fueron inmediatas.
Otro de los jóvenes, sin moverse de la pared, le gritó:
—¡Jai, Wilson, qué guarro eres!
Y el otro respondió con una rapidez digna de un sainete:
—¡Jai... es que a mí la policía me inspira!
Todavía nos estábamos riendo cuando un policía nacional empezó a llamarnos a voces:
—¡Municipales! ¡Venid aquí!
Era por Serafín.
Mientras nosotros estábamos ocupados con los cacheos, él había salido del bar La Estrella con un bote de pintura amarilla y una brocha... y estaba pintando tranquilamente de amarillo los bolardos de la plaza.
Los nacionales querían que lo identificáramos porque consideraban aquello una afrenta a la autoridad.
Nosotros, que conocíamos perfectamente a Serafín y no teníamos ninguna gana de montar un espectáculo mayor, les dijimos que no hacía falta identificarlo. Era Serafín. Bastante tenía ya con lo suyo.
Le quitamos el bote de pintura y la brocha, los tiramos al contenedor y seguimos con la patrulla.
Hacía muchísimo tiempo que no me reía tanto al subir de nuevo al coche patrulla.
Así lo recuerdo yo. Seguro que alguno de los que estáis en este grupo también estaba allí aquella noche.
¡Qué grande era Serafín!... murió el 5 de octubre de 2021 en Santiago de Compostela.. una pena.. la gente de corazón grande no debería desaparecer nunca, por eso sus amigos le rindieron homenaje en la plaza del Seminario el 9 de octubre de 2021.
-"Personajes como Serafín daban personalidad a una ciudad. Hoy Huesca es probablemente una ciudad más ordenada y más tranquila, pero también un poco menos divertida. Mientras haya alguien que siga contando historias como ésta, Serafín seguirá paseando por la plaza de los Fueros con un bote de pintura amarilla debajo del brazo, y saludando afectuosamente al Lejía, al Fermín el noctambulo, y a otros personajes icónicos de la noche oscense."-

El Lejía, Serafín y Samba con su perro kuki


